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Grandes empresas que empezaron con carritos. Capítulo I: Jijonenca

La localidad de Jijona es cuna del turrón artesanal que hoy día conocemos como referente de calidad. Aparte de la fabricación del turrón, a la que ya se dedicaba desde el siglo XIV y cuyo fin de temporada concluía en navidades, tuvieron la necesidad de encontrar una actividad alternativa que completara los meses restantes del año. Esta necesidad derivó en la venta de “hielo triturado con sabor” o lo que es igual, el helado. Surgió así un nuevo oficio para su población, el de heladero. Por aquel entonces, explotaban unos antiguos neveros ubicados en la sierra de la Carrasqueta, para transportar alimentos de manera refrigerada, con la nieve que acumulaban en ellos durante las épocas de invierno.
 puesto helados fotografias antigua
Durante las primeras décadas del siglo XX, los trabajadores empezaron a viajar a los pueblos de la comunidad para irse poco a poco extendiendo por todo el territorio nacional, vendiendo su helado artesano. Al principio era una actividad minoritaria, y poco a poco fueron organizándose a través de cooperativas. Su forma de trabajar consistía en elaborar a primeras horas de la mañana, para salir posteriormente a vender, bien situándose en puntos de paso de gente con el típico carrito de helados.
 
Antes de la Guerra Civil, la venta se realizaba de forma ambulante en estos carritos fabricados fundamentalmente en madera. Después de la guerra, comenzaron a establecerse en locales. 
 
ILUSTRES PERSONAJES
 
Enrique Masià Navarro (Jijona, 1907), en la década de los años 20 se convirtió en el precursor del entrañable carrito callejero del helado y el primer heladero artesano de España. Así lo certifica la Asociación Europea de Heladeros Artesanos, que en el año 1996 lo reconoció como el Decano de los heladeros artesanos jijonencos.
 
enrique masia navarro carro helados 1929
Enrique Masià Navarro carro helados 1929
Gran conocedor de la manera más ancestral de fabricar el dulce en Jijona, Enrique se mantuvo siempre fiel a sus valores de buen heladero: calidad en los ingredientes, respeto en el proceso de fabricación y limpieza en la indumentaria (siempre vestía de blanco para demostrar la pulcritud de su trabajo y sus productos). Tras casi 60 años de oficio, tres hijos y una prole de nietos y biznietos que han continuado con la tradición artesana de elaborar el helado y los turrones de la forma típica jijonenca, hoy son sus descendientes quienes a la vanguardia del sector en la Comunitat Valenciana, mantienen y engrandecen su legado.
Enrique masia navarro decano de los heladeros
 
Era el año 1952 cuando Luis Baldó Abril viajó a Benicarló, al negocio donde su hermana vendía helados con un carrito de los de la época. Conoció a su mujer, que por aquella época trabajaba en Barcelona, en la Industrial Turronera donde se vendía turrón en el típico portal en la Calle San Fernando. En la década de los 60 se casaron y montaron su primera heladería “JIJONENCAen Elche. Allí estuvieron varios años trabajando muy duro para darse a conocer cuidando mucho la elaboración del helado, la horchata y demás granizados, e incluso fabricando sus tartas y barras de helado.  Para esta promoción y distribución de su producto, fue imprescindible el uso de carritos, ya que les permitían llegar a cada rincón de la ciudad
Mercedes bernabeu asencio carrito helados 1936
Mercedes Bernabeu Asencio Carrito de Helados 1936
 
Más tarde deciden trasladarse con ánimo de ampliar el negocio y a continuar su aventura en solitario. Les surgió la oportunidad de montar su establecimiento frente al puerto, así que “La Jijonenca” se trasladó a Santa Pola.  En el año 1983 abrieron su segunda heladería en la calle del Muelle, también en Santa Pola; es entonces cuando deciden cambiar el nombre comercial de “JIJONENCA” por el deHELADOS LUIS BALDÓ”.
helados jijonenca fotografia antigua
Fotografías antiguas de Carritos de helados "La Jijonenca"
En el año 1952 la familia Miquel-García llegó al pueblo de la Unión (Murcia) e instaló su negocio bajo el nombre ‘Heladería La Jijonenca’ ya que la familia era de Jijona y todo aquel que salía de allí ponía dicho nombre a su establecimiento. Durante muchos años ese fue el nombre que distinguió su heladería, hasta que se creó La Jijonenca como empresa, obligando a la familia Miquel-García a cambiar de nombre y así nació ‘Helados Miquel-Xixohelat’. Al principio el local solo contaba con un pequeño mostrador, pero gracias a su carro de helados con el que hacían ruta todas las tardes por toda la ciudad, consiguieron gran representación y reconocimiento, haciendo llegar su producto a toda la ciudad. Posteriormente adquirieron un triciclo y después una moto con sidecar que les permitió a la familia ampliar la ruta y ampliar el negocio.
ana maria masia bernabeu carro helados
Ana María Masia Bernabeu con su Carrito helados fabricado en madera
 
La marca JIJONENCA tal y como la conocemos hoy, nació en 1968 con el objetivo primordial de abastecer a un grupo de artesanos heladeros de Jijona establecidos en Cataluña. Y hoy es una de las principales empresas en el sector del helado y del turrón, consolidada en toda España como sinónimo de calidad, tradición e innovación.

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